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Quixote Maratón, undécima descalza del año.


La Quixote Maratón de Ciudad Real es una carrera en la que corredores y organización establecen una relación directa. Todo el mundo es importante y eso se nota en todo su desarrollo. Era la primera vez que corría en esta ciudad pero una maratón te impregna con profundidad del espíritu de cualquier población. 
Fui a Ciudad Real confiado de que no cometería el mismo error que en Zaragoza y feliz por sentirme fuerte en todas las dimensiones posibles. Además me acompañaba mi mujer y mi hijo pequeño por lo que todo era perfecto. Como tenía constancia por el amigo Adrián Moreno fundador del Grupo Pies Negros el recorrido era muy llano y propicio para correr descalzo. Aunque de forma muy prudente también pretendía bajar algo mi mejor tiempo corriendo descalzo la maratón. En principio me planteé intentar bajar unos cinco minutos como un pequeño reto. Ese no era mi principal objetivo pues terminar las doce maratones descalzo en el año sin ningún tipo de lesión ya es en mis circunstancias toda una empresa.
Después de recoger la estupenda bolsa de regalos muy prácticos (Queso, vino y una gran toalla) me fui a charlar con Adrián que tiene una tienda de ropa en la misma plaza del Ayuntamiento de Ciudad Real. El encuentro desvirtualizador fue estupendo y nos pasamos hablando un buen rato como si llevásemos en esa conversación ya muchos meses, algo que sí que es real.
Ya situado en la línea de salida y manteniéndome ya bastante impermeable a miradas y comentarios me situé en las cercanías de arco de salida para meterme en ambiente y hacer fotos. Allí me encontré con José Vicente Torres como en muchas otras maratones anteriores y saludé a varios corredores con los que había coincidido en otras ciudades. Correr descalzo era algo que me estaba procurando no solo una gran satisfacción en el terreno físico-deportivo sino que me estaba aportando una experiencia amistosa muy enriquecedora.
La salida se secuenció en primer lugar con los corredores sobre ruedas, patinadores y atletas en silla de ruedas y en último lugar salimos los que corrían la media maratón y la entera.
Antes de salir comencé a hablar con Mario Márquez un corredor de Almussafes con el que ya había coincidido en otras ediciones y ya no paramos de conversar prácticamente hasta el kilómetro treinta. En esta ocasión pretendía mantener un ritmo muy equilibrado de alrededor de los cinco minutos por kilómetro el máximo tiempo posible. En los primeros kilómetros todo fue muy animado pero manteniendo el ritmo ya que los corredores de la media maratón entremezclados con los de la maratón tienden a crear una inercia que acelera a los segundos. Además ciertos tramos en los que concurrían una vuelta de los corredores de patines junto con el resto resultó bastante estresante ya que había un peligro cierto de colisión que por suerte no llegó a producirse. Creo que este tipo de situaciones es necesario evitarlas porque el riesgo es muy grande.
Una vez pasaron los primeros veintiún kilómetros la carreras tomó otro cariz. Desaparecieron patinadores y cuatrocientos corredores de la media quedando repartidos por toda la ciudad unos doscientos que participábamos en la de cuarenta y dos kilómetros. El ritmo se serenó y fue inevitable centrarse ya sólo en la carrera. En esta ocasión todo estaba respondiendo a la perfección. Hasta el kilómetro 37, entre las animadas conversaciones con el amigo Mario y que las fuerzas habían respondido muy bien me encontré metido en la carrera de forma plena. Tenía claro que iba a mejorar mi marca descalzo pero al final no fue tan sencillo. 
El circuito de Ciudad Real es completamente llano pero el asfalto de algunas avenidas está muy picado y era difícil mantener el ritmo por allí. Por suerte mis pies están en un punto de capacidad de absorción enorme y pasé por todas estas calles sin mayor incidencia. Pero al final, en los últimos kilómetros esas irregularidades me habían cansado bastante porque el esfuerzo que hay que hacer para pasar por malas superficies es por lógica mayor. Así que al final tuve que ralentizar el ritmo aunque sin llegar para nada a tener malas sensaciones de fuerza y perder unos pocos minutos. Llegué al último kilómetro entrando en la pista de atletismo donde se encontraba la meta, entero, feliz y sonriente. Había bajado un precioso minuto de mi mejor registro en maratón descalzo y llegaba contento y con ganas de celebrarlo con mi familia que me esperaban como siempre en la línea de meta.
La undécima maratón descalza del año ya estaba en mi poder y aunque como todas había sido trabajosa las sensaciones al llegar eran fantásticas. Mis pies se recuperaron del esfuerzo en pocos minutos y al día siguiente no tenía la más mínima molestia muscular ni de cualquier otra índole. Correr maratón se está convirtiendo en una actividad intensa pero asumible sin que suponga ningún tipo de quebranto al cuerpo, algo que sigue pareciéndome mentira teniendo en cuenta mi experiencia de años anteriores.

Ahora quedaba Atenas, a tres semanas para cerrar el círculo.




Maratón Quixote Ciudad Real 2014
Quixote Maratón, undécima descalza del año. Quixote Maratón, undécima descalza del año. Reviewed by Emilio Sáez Soro on octubre 27, 2014 Rating: 5

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