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De 37 a 36 y tiro porque me toca. 10K Nules.




Cuando uno tiene buenas sensaciones hay que aprovechar el momento. Conseguir bajar a 37 minutos en un 10k la pasada semana en Castellón me generó un estado eufórico que me ha servido como trampolín hoy para seguir mejorando tiempos en el 10k de Nules.

Fui a Nules despreocupado y feliz como cuando te sientes bien y sabes que solo pueden pasar cosas buenas. Y la verdad es que nada más llegar comencé a ver a buenos amigos del club Noulas, José Manuel Martínez Uso, José Canos, Domingo Tayalero y muchos más. Cuando vas a una competición y se te olvida casi calentar porque pasas mucho tiempo hablando es que estás en casa. Por suerte este tipo de circunstancias cada vez es más frecuente y lo que produce es que te hagas aún más aficionado a participar en estos eventos.

Con Domingo y Juan Manuel



Y sí, ese día quería ver cuanto más de mí podía dar así que estaba en línea de salida muy atento a todo.  Los carreras de diez kilómetros en sus primeros metros a veces dan la sensación de ser auténticos sprints, todo el mundo quiere colocarse bien para luego no perder precisos segundos y se lanza de forma explosiva. No tuve ningún problema para colocarme en una buena posición inicial, tan buena que enseguida comenzaron a pasarme bastantes corredores a pesar de que en los primeros 500 metros el ritmo era de 3:25. Inmediatamente me di cuenta de que ese no era mi lugar en el mundo y fui soltando las piernas para ir encontrando mi ritmo ya que me había planteado como objetivo una media de 3:41 que ya me parecía incluso demasiado ambiciosa.

Fui aflojando un poco pero aun iba por el segundo kilómetro a una media de 3:35 y mis piernas parecían negarse a reducir aunque yo sabía que eso me podría cobrar un precio alto en el último tramo. Para mí sorpresa y precisamente en el segundo kilómetro me rebasaba José Manuel, corredor descalcista que iba como un tiro. Me pareció fascinante el ritmo que llevaba pues en el kilómetro cuatro me dejó atrás y lo perdí de vista. Sin embargo yo seguía debajo de mis mejores previsiones entre 3:38 y 39, bailando. Sabía que empeoraría y mi duda era si aguantaría el bajón. De momento todo iba bien pero al límite. En estos tiempos perder un par de segundos por kilómetro ya hace que cumplas o no tus objetivos y la dosificación del esfuerzo es clave, pero los seres anárquicos como yo tenemos un poco flojo ese control y siempre estamos a lo que caiga. 

Ya bien rebasado el ecuador de la carrera por el kilómetro siete y ocho, mantenía el dato que me había fijado, 3:40, con esa media daría el salto al cajón de los 36 minutos, algo que en una semana me parecía una progresión exagerada, pero pensaba que si quería mejorar los objetivos tenían que ser siempre un poco superiores a lo que en realidad pensaba que podría hacer. Ya iba justo de fuerzas y al final del kilómetro 8 pasó el ritmo a 3:41 y al principio del 9 al 42. Veía que el objetivo se me iba en el último momento, así que dejé de mirar el reloj y apreté como si me fuese la vida en ello. Al doblar la esquina que daba a la línea de meta pude vislumbrar casi cuatrocientos metros más allá que el marcador comenzaba con el dígito del minuto 36, así que me lancé en tromba. Y sí, llegué antes de que diese el salto al siguiente, casi diez segundos antes. El tiempo no existe, pero se convierte en la medida de todas las cosas y en aquel momento me sentí feliz. Abracé a José Manuel que había hecho unos magníficos 35 minutos y quedó claro que los corredores descalzos no solo podemos ir deprisa sino que cada vez vamos más deprisa. 

En esta ocasión hice un segundo podium con el segundo puesto en la categoría minimalista

De nuevo hice una primera posición en esta ocasión en la categoría de Veteranos B de mayores de 51 años y quedé el segundo en categoría minimalista, con José Manuel como primero y con José Angel Carballo como tercero. 35, 36 y 37 minutos en el podium minimalista da una imagen clara de la calidad de la participación en esta modalidad.

La carrera, muy bien organizada, con regalos prácticos (una mochila), con un trato exquisito con los corredores y muy buen ambiente. Gracias al club Noulas.

Ahora a pensar en la siguiente prueba.
De 37 a 36 y tiro porque me toca. 10K Nules. De 37 a 36 y tiro porque me toca. 10K Nules. Reviewed by Emilio Sáez Soro on octubre 30, 2016 Rating: 5

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