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La piel que fluye. 10K Volta a Peu Fira de Onda



Hoy he corrido otro 10K. Podríamos decir, otro más, pero no, ha sido como siempre diferente a los otros. Hacía muchos años que no competía en Onda y era la primera vez en mi segunda vida como corredor natural que lo hacía. Tenía en esta ocasión algunas dudas porque del fin de semana anterior me habían quedado latentes algunas molestias de metatarsos que aunque no parecían serias siempre son un síntoma al que no puedes dejar de hacer caso. Por esa razón mis entrenamientos durante la semana no pasaron de ser algo testimonial y simbólico.

Pero al corredor que le gusta de verdad este mundo cuando se acerca a un estadio de atletismo como era en esta ocasión el lugar de salida de la prueba, se te ponen las neuronas de punta y los músculos a flor de piel. Y así me sentí de enfervorizado cuando comencé a calentar en el estadio Olímpic de Onda al lado de otros muchos corredores que también lo hacían allí. En esos momentos se te pasan todos los posibles males y sientes que te mueves en tu cielo, en tu paraíso particular. Saludé a muchos buenos amigos como Rafa, Pep, Sandra y muchos más que harían muy larga la lista y comencé a sudar a chorros, más por la tensión previa, que aunque yo soy de carácter tranquilo no se me nota, pero por dentro todo va mucho más deprisa.

La salida como siempre tensa  y rápida, yo aproveche la anchura de las pistas de atletismo haciendo un exterior y colocándome donde yo quería sin mayor problema y nada más salir en una rampa cuesta abajo nos lanzamos de forma tremenda hacia las calles de la población. En las últimas carreras vuelvo a adoptar la estrategia de cuando tenía veintipocos años, o sea, ninguna, correr a lo bestia en los primeros kilómetros y luego aguantar todo lo que se pueda hasta el final. Y es que por más que me lo proponga el ser corredor cerebral, razonable y equilibrado no ha sido nunca lo mío y para bien o para mal, lo prefiero así, por una razón tan simple como que así me lo paso mejor.

Pero toda esa explosividad inicial se fue diluyendo con suavidad sin brusquedades kilómetro a kilómetro. La razón principal era que el trazado era suave pero con repechos largos que empujaban a las piernas a la contención y a cierta relajación. Sin embargo, apenas había perdido posiciones desde la salida y veía que estaba bien situado respecto al gran pelotón y eso me daba muchos ánimos. Los kilómetros seguían sucediéndose y las calles de Onda se consumían bajo mis pies desnudos en un firme que era una caricia en toda su extensión, algo que agradecí pues me permitió mantener un ritmo muy bueno todo el trayecto. Me había consolidado por el kilómetro seis y siete con las últimas cuestas en una media de 3.45 por kilómetro y me parecía maravilloso teniendo en cuenta el perfil de la prueba. Así, que aprovechando que las energías estaban bien me esforcé en no perder fuelle. De todas formas no pude evitar que me pasarán dos jovenzuelos que iban apretando en los kilómetros finales, aunque fueron muy simpáticos conmigo al sobrepasarme. No diré las cosas que me dijeron por si hay niños entre los lectores.

La llegada al final fue como tiene que ser, extenuante. Además al ser en el mismo estadio olímpico del que salimos tenía un punto más emocionante que te empuja a dar todo lo que te queda. Vi a mi hijo preparado para acompañarme los últimos metros y el reloj queriendo pasar del minuto 37 al 38 por lo que apreté en los últimos metros, mi hijo se pegó a mí y esprintó conmigo con toda su fuerza. Parecíamos un padre y un hijo pequeño compitiendo de verdad por llegar los primeros.

Entrada a tope con el pequeñajo al lado

Al final, 38 minutos justos que para el recorrido que habíamos hecho me supieron a 36 y sobre todo por el hecho de haberme sentido corriendo en un flujo de zancadas armoniosas en las que pude sentirme pleno cada minuto de los que me costó terminar el recorrido.

Tras leer las clasificaciones pude comprobar que había quedado en el segundo puesto de mi categoría y el 23 entre 209 participantes y que con ello hacía un cuarto pódium consecutivo desde que volví a competir tras finalizar El Camino del Fauno. Las cosas van bien, me divierto y obtengo buenos resultados. Mis pies desnudos me permiten llevar esta vida plena de corredor de fondo y me añaden más cosas buenas en cada ocasión, lo cual hace que me sienta muy afortunado.

Foto de grupo con algunos de los ganadores



La piel que fluye. 10K Volta a Peu Fira de Onda La piel que fluye. 10K Volta a Peu Fira de Onda Reviewed by Emilio Sáez Soro on octubre 15, 2017 Rating: 5

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