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Sacando brillo a las huellas. 10K Costa de Azahar, Grao de Castellón

Se inicia la temporada de 10K


Hacía medio año que no corría un 10K, una de mis pruebas preferidas y en las que de una forma un tanto casual he acabado especializándome. También es mi prueba más rápida, porque las millas no cuentan, ya que hace tres años que no corro ninguna. Y por ser la prueba más explosiva que corro y tras tantos meses sin participar, no tenía nada claro como me iba a ir hoy. Aunque me había encontrado bien en las últimas semanas con las media maratones, en realidad tiene poco que ver y no me servía mucho como orientación. Pero al fin y al cabo no me podía ir muy mal, porque es una distancia que me gusta y me notaba bien en general.

Al llegar al Grao de Castellón a las nueve de la mañana (la prueba comenzaba a las diez) lo que pude percibir con más claridad es que íbamos a pasar mucho calor pues ya era intenso el sol que pegaba tan pronto. Pero bueno, te olvidas pronto de esas cosas invadido por la animación, viendo cientos de corredores correteando de aquí para allá, el bullicio de la zona de salida y los siempre agradables encuentros con muchos conocidos.

Más de 500 corredores para disfrutar de la mañana del domingo


Ya en la salida me di cuenta de que había muy buen nivel solo con ver la cantidad de gente que se había ubicado en el cajón de menos de 35 minutos. Me pareció impresionante y luego se corroboró porque hasta veinte corredores estuvieron en esos registros.

Comenzó la carrera muy muy lanzada porque incluso los del cajón de menos de cuarenta estaba corriendo a ritmos de 3.35 en el primer kilómetro. Yo me dejé llevar por la corriente esperando que escampase cosa que sucedió enseguida y ya en el kilómetro dos comenzó a relajarse ese ritmo brutal. Pretendí situarme en un ritmo de 3.45 minutos por kilómetro, algo que lograría en los primeros kilómetros. Sin embargo, a partir del cuarto kilómetro sentí que iba bastante tenso y tuve que aflojar un poco. Me sentía rápido pero demasiado al límite de mis fuerzas algo que no me gustó nada. Pero iba aguantando bien hasta que en el kilómetro siete ya ni miraba el reloj de lo fundido que me comenzaba a sentir. Sin embargo iba corriendo bien y no perdía apenas posiciones por lo que pensaba que la cosa no estaba tan mal.

Por suerte el asfalto era perfecto, sin una sola mella, por lo que  mis pies fluían como en una pista de patinaje. Afronté el kilómetro ocho y quise reactivarme un poco, cosa que logré. Eso impidió que perdiese muchas posiciones porque en un par de minutos me adelantaron cuatro corredores, algo que no me gustó un pelo, así que intenté mantener el tirón.
Volando para terminar lo antes posible

El kilómetro 9 se cerró y ya en la recta final todo el mundo comenzó a quemar los últimos cartuchos. Yo sentía que había hecho una buena carrera, aunque como ya no miraba el crono no tenía ni idea de como iba, pero estaba contento porque había mantenido un buen tren de velocidad y aunque llegaba al límite lo hacía entero y sin perder comba. Al girar la última curva que nos lanzaba a bocajarro al arco de meta, vi que el reloj marcaba 38 minutos y 20 segundos, me alegró mucho ese tiempo, dadas las circunstancias y apreté para ajustar al máximo, que se quedó en 36 segundos. El speaker se quedó un tanto perplejo al verme y quiso decir algo y al final no supo que decir, pero resultó obvio que no le había pasado desapercibida mi llegada.

Llegué empapado como una esponja pero felizmente las fuerzas volvieron con rapidez en el puesto de descanso y avituallamiento. Me quedé con un quinto puesto en mi categoría que me supo bien, pues tras tanto tiempo me vi en buena disposición a mejorar pronto en esta prueba que tanto me gusta.

En las carreras después de un sofocón siempre hay un oasis 

Sacando brillo a las huellas. 10K Costa de Azahar, Grao de Castellón Sacando brillo a las huellas. 10K Costa de Azahar, Grao de Castellón Reviewed by Emilio Sáez Soro on abril 15, 2018 Rating: 5

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