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Media maratón de Barbastro. Recuperando la confianza


En los últimos kilómetros dejé de controlar el tiempo por lo que el crono final me sorprendió de forma grata.


Fui a Barbastro a correr la media maratón invitado por el presidente del club de atletismo Barbastro, Fernando Torres, que es autor de dos interesantes libros sobre su dilatada experiencia como corredor popular. Había corrido la semana anterior la media maratón de Teruel y ya conté que no acabó la cosa demasiado bien, pájara incluida. La verdad es que llevaba algunas carreras seguidas en las que no me había encontrado muy fino, más bien llevaba unos meses bastante malos en mis sensaciones en las competiciones. Así que con todo este reciente bagaje me fui a Barbastro dispuesto a pasármelo bien sin ningún tipo de agobio ni ambición más allá de disfrutar de un nuevo recorrido y de la fiesta que siempre es una carrera popular.

La media de Barbastro, se denomina realmente la Media Maratón Ruta Vino del Somontano. Su trazado como se puede ver discurre de forma mayoritaria por la carretera A-1232 siguiendo el cauce del río Vero. La mitad del trayecto es en subida aunque suave, unos cien metros de altura y claro eso lo bajas a la vuelta. Cuando vi el recorrido me agobió un poco porque pensaba que se me iba a atragantar tanta recta. Sin embargo resultaría mucho más ameno.



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La mañana era fresca y soleada e invitaba a correr. Yo me sentía bastante bien y todo apuntaba a que las cosas serían más interesantes que otros días. Enseguida me encontré a Fernando que iba acompañado de una de las ilustres corredoras que nos acompañaría ese día, Anabel Alonso, plusmarquista de España en maratón y tres veces olímpica. También participaría ese día como práctico Jesús García Bragado uno de los mejores marchadores de la historia de este país. Era un día especial en Barbastro y se notaba en el ambiente festivo que rodeaba a los preparativos de la salida.

Acompañado de Fernando Torres y Ana Isabel Alonso.

La verdad es que en tanto minimalistas y descalcistas, me encontraba bastante solo. Parece que por aquellas latitudes este movimiento aún no es muy conocido. Pero desde luego que a partir de este semana ya lo será más, porque tuve decenas de conversaciones con muchos corredores que me hacían preguntas y comentarios sobre el tema.

Y así llegamos a la salida de la carrera, en la que al combinar media maratón, un 10K y un 5K, salió con una explosividad imparable. A mí me dio igual, pues era absurdo dejarse llevar por ese ímpetu inicial, así que cogí un ritmo cómodo que no me generase ninguna tensión y me dedique a disfrutar de la compañía del pelotón.

Esa situación me era muy familiar, pues mi cuerpo me pedía marcha, pero yo me iba adaptando a la velocidad del pelotón avanzando posiciones de forma progresiva pero sin ningún agobio. Salimos pronto de la población y encaramos la carretera que iba subiendo de forma muy suave pero clara. Poco a poco fui dejando atrás los grandes grupos de corredores y seguía adelantando un estirado rosario corredores solitarios y pequeños grupos de dos o tres. Lo que supone este tipo de situaciones es que cada vez que haces un adelantamiento y los otros ven que vas descalzo suelen producirse todo tipo de comentarios graciosos y es una invitación a la charla. 

Como ya nos habían abandonado los corredores del 5K y del 10K la carrera se había serenado y alargado más aún el rosario de corredores que poblaba la carretera. Yo estaba contento, me sentía bien y seguía mejorando el promedio del ritmo en el que corría mientras subía hasta la mitad del trayecto. Llegando al extremo del recorrido donde estaba el ecuador del prueba iba a un ritmo medio de 4 minutos y 10 segundos por kilómetro y ya me costaba mucho más adelantar a los corredores que iban por delante. 

La carretera se prolongaba perdiéndose a la vista pero el cruce con otros corredores animó muchos tramos.


Corríamos muy tranquilos porque la carretera era totalmente nuestra y no circulaban más que corredores en un sentido y otro. La organización en ese sentido era excelente porque nadie nos molesto ni un segundo, además había mucho puestos de avituallamiento, cada dos kilómetros y medio y podías estar tranquilo de que tendrías toda el agua que necesitases.

La buena noticia al dar la vuelta al final del recorrido es que me encontraba muy bien de fuerzas y ahora era todo cuesta abajo. Qué panorama tan distinto en comparación con la semana anterior. Aún me plantee adelantar a algunos corredores más que aunque veía muy a lo lejos sentía que podía ser posible hacerlo. Y aprovechando el declive de la carretera, que aunque era suave era muy favorecedor intensifiqué la zancada y fui comiendo terreno. El asfalto era bastante bueno por lo que no me tuve que preocupar lo más mínimo de mis pies que iban como una seda aquella mañana.

Me costó mucho tiempo dar alcance a los siguientes corredores y de hecho los últimos a los que rebasé ya fue en el kilómetro dieciocho. A esa punto ya comenzaba a sentir la tensión de los kilómetros, pero me sentía muy entero y con ganas de meter aún un último acelerón. Llegando al kilómetro veinte, unos controladores de protección civil estaban un poco despistados y me dio la sensación de que me metían por un camino distinto que bajaba de forma abrupta. Me lancé hacia abajo y enseguida escuché gritos de aviso de que no era por ahí. Me dio rabia porque recuperar esas decenas de metros cuesta arriba me hizo perder unos segundos preciosos y perdí dos posiciones que luego me daría un poco de rabia.

Así que ya entramos de pleno en el casco urbano de Barbastro y había que apurar. Otro corredor estaba en tris de querer adelantarme pero a medio kilómetro de la meta metí la marcha de correr sin galopar, estilo tijera deslizante e incrementé de forma abrupta la velocidad, lo suficiente para llegar con unos segundos de ventaja.

La llegada cuesta arriba se hizo un tanto agónica, pero me quedó suficiente energía para apurar sobre todo viendo que iba a hacer una hora y veintiséis minutos, que dado cómo me había tomado esa carrera me parecía increíble. 

Al final quedé en tercera posición de la categoría Reserva 45, de mayores de esa edad, lo que por una parte me parecía genial pero por otra me fastidió lo del desvío erróneo porque perdí el tiempo para poder haber obtenido la segunda posición. Pero bueno, son detalles tontos que te amenizan la carrera.

Para terminar, solo queda agradecer al pueblo de Barbastro la simpatía que mostró a este humilde corredor popular descalcista y a la organización de la carrera el mimo y la generosidad con la que nos trató a todos los corredores. Un prueba recomendable para todos para disfrutar de una jornada deportiva entre amigos.

Estas pequeñas querían una foto con el corredor "raro" que corría descalzo 






























Media maratón de Barbastro. Recuperando la confianza Media maratón de Barbastro. Recuperando la confianza Reviewed by Emilio Sáez Soro on octubre 01, 2018 Rating: 5

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